José Luis García Nieves también es Antonio. Muchas gracias José Luis.
http://www.linformatiu.com/nc/opinio/de ... oy-antonioL'informatiu
Yo soy AntonioHace unos años, mientras el Barça de Ronaldinho, Rijkaard y el primer Laporta venían a Valencia para finiquitar la primera de sus dos ligas consecutivas, el «Hoy puede ser un gran día» del incuestionablemente culé Joan Manuel Serrat atronaba por la maltrecha megafonía de Orriols. El Llevant se jugaba la vida en su regreso a Primera 39 años después, pero ninguna melodía inspiradora acudió al rescate.
Este verano, en el partido del Centenario, el speaker saludaba y recitaba en perfecto italiano la alineación de la AS Roma, invitado de honor para el partido conmemorativo. Unos días después, el sevillista Jesús Navas recibía un homenaje por parte del Llevant por su reciente tíulo mundial; en el minuto 16 de ese mismo partido, el flamante vídeomarcador rendía tributo a Antonio Puerta en el tercer aniversario de su muerte.
El cuidado de la memoria y el respeto por los símbolos, sobre todo los ajenos, denotan elegancia y altura moral. Son gestos que suelen permitirse quienes caminan guiados por sus propios valores. Cuando quien lo hace tiene el armario lleno de mitos por reivindicar y de traumas por resolver, aquella pose impostada pierde la careta y se ve que tras ella sólo habita un club a la deriva, con un discurso público hueco y con todo su potencial sentimental desprovechado.
El pasado 6 de septiembre —y no el 9, como el club se empeña en mantener— se cerraba el año de celebración del Centenario del Llevant UD. El único homenaje tributado al recuerdo de los fundadores del club, José Ballester Gozalvo (Llevant FC), y Amador Sanchis (Gimnàstic FC), se produjo en la presentación de un libro, una iniciativa privada. Ningún miembro del club ha pronunciado su nombre en ninguno de los numerosos discursos, recepciones institucionales y celebraciones organizados a lo largo de estos 365 días.
Tampoco hemos oído hablar de Juan Puig, el gran impulsor en realidad del Llevant FC, alma mater durante casi tres décadas entre 1918 y mediados de los cuarenta. Ni de Agustinet Dolz, que prefirió arriesgarse a pasar hambre en plena posguerra y seguir jugando en Regional antes que abandonar a su club para fichar por el Espanyol, Valencia CF o Sevilla, que le pretendían. Ningún poste ni placa señalan el viejo emplazamiento de la Plageta, el Stadium o Vallejo; y la Copa de la España Libre, pasado el furor inicial, parece haber vuelto a algún polvoriento armario cerrado a pany i clau.
Se acerca la jornada 5 y ese día coincidarán en Orriols el Llevant UD y el Real Madrid, los dos equipos del alma de Antonio Calpe, el mayor futbolista que ha dado la cantera granota en sus cien años de historia. Un señor cuyos levantinismo, experiencia y respetabilidad —que le acompañan como leyenda del fútbol español que es— deberían ser emblema de nuestro club. Bajo el lema "Yo soy Antonio", un socio ha lanzado estos días una propuesta a través de la red para que ese partido se convierta en el gran homenaje que Calpe merece.
Se trata de que los veteranos recuerden; de que los noveles de Orriols sepan quién fue este jugador y tengan la oportunidad de darle las gracias; de que el levantinismo y el club rehabiliten a este símbolo perdido. Pero el mensaje trasciende el mero tributo a este lateral de leyenda. Se trata también de que el Llevant UD, tras un año de complacencia, comience de verdad a anteponer sus valores y sus mitos a todo lo demás, a creérselos; a poner sobre la mesa el peso de estos complicados, milagrosos y dignísimos cien años. A, en definitiva, quererse un poco más. Como hizo Calpe, cuando tras dejar el mejor club del mundo regresó a un Llevant de Tercera para terminar su carrera donde la empezó. Yo también soy Antonio.